Descubrí un diario de hace
décadas;
no sabía que existía, ni que
lo hubiera escrito.
Sabía de otros anteriores
que perecieron en mis propias
manos,
por miedo a la luz.
ME CUENTA QUE:
El enamoramiento es
vida incandescente...
infinita.
Si no queda
ni la ilusión de ser
correspondida,
es vivir muerta.
Existir es una ocurrencia.
No hay registro previo
posible.
Aún.
Vives el conflicto sin odio ni
compasión;
con ocupación en el porvenir
‘inmediato’
que puede ser cualquiera,
cualquier cualquiera.
Divertirse según los cánones
y sacarles jugo.
Sin alternativas. Aún.
Empecé de cero, tantas
veces...
Hice espacio para lo nuevo,
vaciándome.
¡Cuánta fuente perdí!
Ante esa existencia existida
que me congratula,
me reafirmo en mi rutina
acompasada
que voy modelando a cinceladas
pausadas,
como sin querer quererlo.
No es
dónde se está
sino
¡desde dónde!

No hay comentarios:
Publicar un comentario