Este par de dos, que son uno
que se tiñen de rojo
aunque vayan con guante blanco
me rondan, me ronda
Al dalle lo conocí de
chiquita
cuando sólo cortaba hierbas
seleccionadas por manos
humanas;
entre largos aburrimientos.
La guadaña la conocí en
libros
en manos de un esqueleto
con capa negra, que cortaba
almas;
y nunca se aburría, jamás.
Dos caras de la misma moneda
con hambre insaciable
que hornea en tanatorios fríos
y tritura en crematorios.
No cela si no la invitas,
igual vendrá a su cita
con su llave maestra
¡infalible!
Todos lo sabemos, ¿de
boquilla?
Dolorosa y sedante
temida y anhelada
rehuida y necesaria
todo y nada en realidad
Dicen que puede enseñarte a
vivir
y prepararte para saber morir.
Hoy, aquí, te siento y sé de
ti ¡con creces!
To be continued...

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