Viajó miles de kilómetros
mas no llegó al destinatario,
juegos del destino supongo
Eternidad tras eternidad
aburrida en el armario,
se hacía notar sin éxito
Hoy, tuvo que ser una niña,
le sacó que le diera el aire
y la cometa voló agradecida
y toda la niñez del entorno brilló
la de guajes, enamorados, taitantos…
los perros también, ¡cómo no!
Gracias niña mía
¡qué grande eres!
“Quédate, nos
gustas”


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