Las reses pastan en el embalse
que ya no refleja más la
Luna.
El humo nos llega gritando
que el fuego campa a sus
anchas.
La tierra se pulveriza al
pasar
se alza y alza, mas no te
halla.
Sueño que recorro el mundo;
mas ¿puede haberlo sin agua?
A todas las deidades
implicadas:
“Que llueva, que llueva…”

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