Tras la pendiente me espera invariablemente
solaza mi fatiga de mil maneras
umbría, brisa, aromas, tintes, rumores
¡y ese banco! Gracias a ti que lo pusiste;
justo ahí
Tal vez te pasaste de matachana el otro día
esto es hermoso como para ser pintado
¿ y cuándo te vas a animar con esa ola?
Insolente se presenta una y otra vez;
y otra
Espica, Arturo y Régulos, allá en el cielo,
forman el triángulo de primavera,
pero eso es por la noche, ahora no se ven.
También se ve Sirio, muy luminosa;
no así Siria.
La mar salada se condimenta con agua dulce
vacaciones de ermitaña de lujo, cueva tras cueva.
Mira un carbonero, y un petirrojo allí.
El corazón ya aquietó y la mente desbocó;
“sigamos”

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