martes, 10 de febrero de 2015

A MI VISERA


Te sabías la preferida
tu blanco y negro molaba.

Dabas la sombra ideal;
por eso te añoraba en verano
cuando tu excesiva calidez me impedía gozarte.

Compañera ante tantas ventiscas, heladas
y demás paseos y marchas no estivales.
Lo mismo me protegías del viento que del sol o del frío,
caminando que esquiando o contemplando.

Ni tú ni yo sabíamos nada de Cerler
pero el destino nos puso allí
en una ventana de sol y luz en medio del temporal;
todo listo para solazarse sin más.

Resplandecías cumbreando el gallinero.
Qué silencioso atractivo el de aquella bajada,
tanto, que decidiste que allí estaba tu nueva morada
justo en el “chusssss”de las codornices.

Yo seguí, el fuera de pista me estaba esperando,
otra sorpresa del destino, que nunca desatina.
Entre el pelo sin tu control y “los sembraos”
conseguí triunfar de nuevo, gracias al “tío Luis”

Sólo me queda agradecerte todos los momentos
que me acompañaste con tu blanco y negro;
asociada estabas a momentos de expansión.
Tu blanco y negro combina bien con aquel paraje.

2 comentarios:

  1. Me ha gustado tu poética descripción de una "amiga" hasta ese momento inseparable. El destino, muchas veces, es caprichoso pero seguramente tendrá un sentido que tu gran compañera allí se quedara.

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