Va Coky con 4 humanos de carretera y manta.
La manta la tienden en Irún, Aarlanderveen, París
Ya puestos Bruxelas, por qué no.
Todo para unas cañas con el sobri que se está buscando
y dio, tras no sé qué pistas, en los Países Bajos;
acabando en un almacén de Almere
mientras su intendencia diaria la tiene en Ter Aar.
En un cuchitril de compañía más inestable que el viento
salvo las ovejas, patos, pastos y móvil.
Mi búsqueda me llevó a las pistas milongueras.
En Den Haag (La Haya) vi la pista antes que la puerta.
Bailé como si no me conociera nadie.
Me robaron la cartera (en un sitio tan elegante).
Me salieron amigos que me ofrecían su casa.
Un chino y un boliviano; después de pagar mi parking,
me acompañaron a la comisaría de policía.
1ª vez que veo una comisaría cerrada.
Vuelvo al hogar con los demás humanos.
En el nuevo día aparece mi cartera debajo del asiento del coche
justo cuando iba a la comisaría. ¡Albricias!
De repente tengo dinero, autonomía y sobre todo, tiempo;
el que ya no tendré que emplear en volver a ser yo en los documentos.
En Leiden, la pista es más modesta
y ya tengo amigos de La Haya.
Ideal para rastrear contactos y gestionar el pay back.
'Rosa, Rosa dame de tu boca esa furia loca que mi amor provoca'
En París, donde el tango se estila a borbotones,
no me decidí a lanzarme a la pista.
Me acomodé a la manada humana;
la misma que abandono por el tango.
Necesito mucho arrojo para lanzarme por las carreteras de Dios
a lugares pecaminosos de milongas desconocidas
tras haberme disfrazado un poco para la ocasión.
A veces, con el que tengo no me basta.
También podría contar lo de la ambulancia y el hospital.
Lo bien que entiendo el francés y lo mal que lo hablo.
O lo del templo budista en pleno barrio rojo de Amsterdam
y el póster que me regaló aquella monja budista:
'May you be free as cloud and water, auspicious and joyful'
¡AMÉN!
Nederland, Aarlanderveen, Ter Aar, Alphe ann den Rijn, Delft, Den Haag, Amsterdam, Laiden, Noordweijk (playa), París (Ivry sur Seine, Irún...

