Una vez quise ser la jefa
contando la historia de su clan:
el de Numancia, el de Quintana,
el de las invisibles, borradas...
Hoy es el polvo,
en adobes, montes gruyer,
cultivos, caminos, tumbas,
que cuenta mi historia
que es la tuya.
Cuando vas a apagar la radio
y la palabra te detiene;
y quedas de pie
mirando por la ventana
con los ojos del relato:
el polvo tragado en el mar
y allende.
La consciencia del polvo
que soy
fui y seré.
¿comprensión sentida?

